(6 mayo 2016)
Ha sido después de abrir esta página dedicada al neuromarketing cuando me he venido aquí a abrir esta otra. Aprender del enemigo, no dejar que se adelante demasiado, conocer sus trucos para aplicarlos en la dirección contraria,... esa es la cuestión.
Ciertamente, a mis años profesionales me entran muchas dudas cuando surgen panaceas que lo resuelven todo, y esa es, al parecer, la trampa en la que caen muchos subyugados por la novedad y mirando a los cielos en lugar de los alumnos que pisan con ellos el suelo del aula.
Es necesario, por lo tanto, poner en cuarentena y tomar precauciones frente a todos los que vienen con nuevos catecismos de certezas mecánicas y universales para modificar cerebros. Pero también es necesario no hacer como el avestruz o aquel campesino que se quitaba de enmedio al ingeniero que venía a darle lecciones sobre el manejo de sus tierras. La neurociencia está abriendo un continente enorme y tan poco explorado a pie de zanja como la Antártida a comienzos del siglo XX. Hasta ahora eran aproximaciones aéreas y con mucha carga especulativa, lo que no impidió que abrieron puertas y excitaron el interés, empezando por el psicoanálisis.

El siglo del cerebro y la inteligencia artificial, como muchos definen el presente, puede ser también el del desastre y el colapso civilizador. La neurología se está utilizando para conducir y manipular mejor a esos humanos convirtiéndolos en sumisos corderos con un único horizonte de consumismo depredador. Los educadores no pueden seguir encerrados en una isleta que algo como el cambio climático terminará engullendo.


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Jordi Martí, aunque reconoce su ignorancia en estos temas, sabe mucho de supercherías, apariciones de vírgenes, y milagros educativos. Alerta con fundamento sobre los peligros de convertir la neuroeducación en un timo de la estampita más.
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Amplio artículo en pdf que he leído por encima, y que traigo aquí por su interés para leerlo con más calma y tomar notas. Son las suyas valoraciones sensatas que llaman la atención sobre los nuevos aportes. Lástima que se ponga a volar, cosa que pasa en la conclusión de muchos artículos, cuando habla de "nuevo modelo de práctica educativa". Si lo sustituimos por "nuevos aportes a la práctica educativa", quedaría mejor:
  • "Es de vital importancia implementar en nuestras aulas nuevos componentes que abran camino a un nuevo modelo de práctica pedagógica, un modelo que considere la armonía entre el cerebro, el aprendizaje y el desarrollo humano"